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Una emisora en Bangui, documentos falsos del Ministerio de Defensa y un bucle de verificación que se muerde la cola

Una torre de transmisión de radio al atardecer sobre una ciudad africana de casas bajas

En Bangui, la capital de la República Centroafricana, hay una emisora que se llama Radio Lengo Songo y emite en el 98.9. Suena todos los días. Tiene sus programas, sus voces, su parrilla. Y desde hace un tiempo, según el informe de amenazas que Anthropic publicó en septiembre de 2026, parte de lo que emite se escribe con ayuda de un modelo de lenguaje.

El informe la sitúa dentro de una operación coordinada con medios estatales rusos —RT, Sputnik, TASS— y con la Casa Rusa, y la vincula a Politología, la rama de influencia que el propio informe describe como parte del entramado de Africa Corps y Wagner, bajo control del SVR desde 2023.

La clasifican en la categoría cuatro de la escala que mide hasta dónde llega una operación de influencia. Categoría cuatro significa difusión diaria. No es una campaña: es una emisora.

Lo que se generaba no era solo propaganda

Aquí está el detalle que hace que este caso merezca la pena leerlo entero.

Sí, se generaba contenido: piezas favorables a Rusia, contrarias a Francia y favorables al gobierno centroafricano. Eso era lo esperable.

Pero el informe describe también otras cosas que se pedían a la máquina. Contratos de recursos humanos. Descripciones de puestos de trabajo. Rúbricas de puntuación para evaluar a la gente, con la lealtad como criterio codificado dentro.

Es decir: no se usó la herramienta solo para producir el mensaje. Se usó para administrar la organización que produce el mensaje. Nóminas, contrataciones, evaluación del personal.

Y se usó para falsificar documentos del Estado. El informe menciona comunicaciones apócrifas de la Gendarmería y del Ministerio de Defensa centroafricanos. Un documento oficial falso no es una opinión sesgada: es una prueba fabricada, y funciona distinto porque se cita, se reproduce y sobrevive mucho más tiempo que un artículo.

Moldavia: el otro extremo del mismo oficio

El informe documenta un segundo caso que conviene leer junto al anterior, porque enseña la escala pequeña.

Ahí no hay una organización: hay personas sueltas usando el modelo como mesa de redacción. Una de ellas había sido editor de Sputnik Moldavia. Su rutina consistía en convertir noticias en rumano y moldavo en artículos en ruso, sacar material de canales de Telegram y darle forma de pieza publicable.

Ese material acabó en Sputnik Moldavia, RIA Novosti, Sputnik en Español, Sputnik Africa y RT. Incluía afirmaciones fabricadas y difamatorias sobre la presidenta moldava, Maia Sandu, y estaba cronometrado para las elecciones parlamentarias moldavas del 28 de septiembre de 2025.

El alcance de cada pieza iba desde un mensaje de Telegram con unas dos mil visualizaciones hasta llegar a la copia de una emisión de radio o televisión. Ese recorrido, de dos mil vistas a la televisión, es el que hay que mirar.

El bucle de verificación falso

Es el mecanismo que explica por qué esto funciona a pesar de que la mentira inicial sea comprobable.

Una afirmación aparece en un canal pequeño. Un medio la recoge citando el canal. Un segundo medio recoge al primero. Un tercero dice que «varios medios informan». A partir de ahí, cualquiera que intente comprobarlo encuentra tres fuentes que se confirman entre sí, y ninguna de las tres tiene dentro nada más que la primera.

El bucle no lo inventó la inteligencia artificial. Existe desde que existen las agencias. Lo que la IA cambia es cuánto cuesta rellenar cada eslabón: escribir la versión moldava, la rusa, la española y la africana de la misma cosa dejó de ser un trabajo de cuatro personas.

Qué hacer con esto como lector

La recomendación honesta no es «comprueba las fuentes», porque ya se sabe y no se hace.

Es más concreta: cuando una noticia te llegue de varios sitios a la vez y te parezca por eso más creíble, mira si esos sitios se citan entre ellos o citan cada uno a alguien distinto. Es un gesto de treinta segundos, se puede hacer desde el móvil, y es exactamente lo que el bucle está diseñado para que no hagas.

Y con los documentos oficiales que circulan sueltos, una regla simple: un documento sin el sitio del que se descargó no es un documento. Es una imagen.

Lo que Anthropic dice haber hecho

En el caso centroafricano, cerró la cuenta y montó detecciones automáticas a partir de patrones de comportamiento, no de palabras. En el moldavo, cerró las cuentas, y advierte de algo que es la parte incómoda del informe: el contenido ya se había distribuido por los canales establecidos de esos medios estatales.

Cerrar la cuenta corta la fábrica. No recoge lo que ya salió por la puerta.

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