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La línea temporal que dice en qué año te quedas sin futuro la firma alguien que lleva trece años fallando las fechas

La línea temporal que dice en qué año te quedas sin futuro la firma alguien que lleva trece años fallando las

Anda circulando una línea temporal con las predicciones de Elon Musk ordenadas por años. 2027-2030, la inteligencia artificial hace tu trabajo de ordenador y programa mejor que tú. 2031-2032, cien millones de robots humanoides y la economía del planeta duplicándose. 2033-2036, la jubilación deja de tener sentido y el dinero «ya no importa».

Y viene con un remate para que duela: si entras en la universidad este año, te gradúas el mismo año en que la máquina te adelanta.

Vamos a ponerle al lado lo único que le falta, que es el historial del hombre que firma las fechas.

Trece años de plazos

2013. Dice que un Tesla podrá hacer el noventa por ciento de los kilómetros de forma autónoma en tres años. En 2016 no.

2015. Autonomía completa «en aproximadamente dos años». En 2017 tampoco.

2019. En el día que Tesla dedicó a la conducción autónoma, anuncia un millón de robotaxis circulando en 2020. Llegó 2020 y hubo cero.

Julio de 2025. Promete que la mitad de la población de Estados Unidos tendrá acceso a robotaxi antes de que acabe el año. No pasó.

Y 2026. Cuatro plazos de robotaxi incumplidos desde 2025, contados por la prensa financiera que sigue a la compañía.

Lo mejor de todo lo dijo él en enero de 2025: que ya sabe que le llaman el chico que gritaba «que viene el lobo» con la conducción autónoma. Lo sabe. Y aun así los años siguen saliendo de su boca con la misma seguridad.

El truco del formato

Una predicción con año es una apuesta. Una lista de predicciones con años, puesta en una línea, deja de parecer una apuesta y empieza a parecer un horario de trenes.

Ese es todo el mecanismo. Nadie te está mintiendo con un dato falso: te están enseñando opiniones de una persona, ordenadas de manera que parezcan un calendario oficial. Y como están ordenadas, tu cabeza rellena lo que falta, que es la probabilidad de cada una.

Prueba a leer la misma lista con el historial delante. «2031: cien millones de robots humanoides», dicho por el señor que prometió un millón de coches sin conductor para hace seis años, tiene exactamente el mismo peso informativo que el horóscopo de un periódico gratuito.

Y ahora la parte que sí importa, que no es Musk

El daño de este formato no lo paga Musk. Lo paga el chaval de dieciocho años que ve la línea temporal y se plantea si tiene sentido matricularse.

Eso no es una preocupación abstracta: es una decisión real, con plazo, que alguien va a tomar este mes a partir de un gráfico que nadie ha verificado. Y el que lo hizo no responde de las consecuencias, porque él solo ordenó unas declaraciones.

Hay que decirlo claro: de las fechas no sabe nadie. Ni Musk, ni el que hizo el gráfico, ni quien te escribe esto. Quien te venda un año concreto para algo que aún no existe te está vendiendo una sensación, y normalmente a cambio de tu atención.

Lo que sí es verdad, para no quedarnos en el desmontaje

Las herramientas existen. Están en un portátil normal, muchas son gratuitas y hacen cosas que hace tres años eran ciencia ficción. Eso es comprobable hoy, sin esperar a ningún año.

Y ahí está la diferencia entre información y humo: lo primero lo puedes abrir esta tarde y comprobarlo tú; lo segundo solo lo puedes creer.

Aprende a usar lo que ya está. Y las líneas temporales, que las firme quien haya acertado alguna.

Un apunte de justicia

El vídeo que ha traído esto hasta aquí, de Charlie Sebastian, avisa él mismo de que Musk casi siempre llega tarde y cita lo del millón de robotaxis. Se agradece, y no es lo habitual. El problema no es quien pone el matiz: es que el matiz no viaja. Lo que se comparte es la lista de años, y el aviso se queda por el camino.

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