«Si hubiera preguntado a la gente qué quería, me habrían pedido caballos más rápidos». Henry Ford, según media internet.
Henry Ford y el caballo más rápido: la frase es real en las diapositivas, en los libros de autoayuda empresarial y en los vídeos cortos de emprendimiento, y no aparece en ningún sitio donde Ford la pudiera haber dicho. El último en usarla ha sido Alan Daitch en un short del 1 de octubre sobre Poochie, el perro de Los Simpson nacido de un focus group. La idea del vídeo es razonable. La cita que la sostiene, no.
Vamos con los papeles.
¿La frase del caballo más rápido de Henry Ford es real?
No hay ninguna prueba de que lo sea. Lo dejó escrito en 2011 Garson O’Toole, el investigador detrás de Quote Investigator, que se ha pasado años rastreando citas en hemerotecas: no ha encontrado ninguna evidencia sólida de que Ford fuera el autor.
Ford murió en 1947. Fue uno de los empresarios más entrevistados de su época, publicó una autobiografía y tuvo hasta periódico propio. Si hubiera soltado una frase así, estaría en algún papel de su vida. No está.
El mismo año, el emprendedor Patrick Vlaskovits publicó en Harvard Business Review un artículo con un título que no deja lugar a dudas: Henry Ford nunca dijo lo del caballo más rápido. Wikiquote la tiene en la sección de atribuciones erróneas.
Dónde aparece por primera vez
Aquí viene la parte buena. Según el rastreo de Quote Investigator, el primer texto que junta a Ford con los caballos más rápidos es de 1999, en The Cruise Industry News Quarterly, una revista del sector de los cruceros. Allí un diseñador, John McNeece, especula sobre lo que habrían pedido los clientes potenciales de Ford: un caballo más rápido. Era una suposición sobre Ford, no una cita.
La primera vez que se pone en boca de Ford con comillas es en 2001, en una carta de un lector a la revista británica Marketing Week: «Si hubiera preguntado a mis clientes qué querían, me habrían dicho un caballo más rápido».
Cincuenta y cuatro años después de su muerte. En una carta al director. Esa es la fuente original de la frase que abre la mitad de las presentaciones de innovación que has visto.
La idea era vieja y tenía otros dueños
Lo que sí tiene historia es la idea. Quote Investigator encontró que en 1930 un tal Edward J. v. K. Menge escribía en una revista científica que criar caballos más rápidos no nos habría traído la locomotora de vapor. Y en 1946 el historiador Lewis Mumford escribió que quienes querían mejorar el transporte, según esa lógica, se habrían dedicado a criar caballos más rápidos en vez de inventar el ferrocarril, el coche o el avión.
Es decir: una metáfora sobre la diferencia entre mejorar algo poco a poco e inventar otra cosa, que circula durante setenta años, y que al final alguien le cuelga al personaje que mejor queda en la foto. Aquí lo vemos cada semana, y lo llamamos atribución de prestigio. Una frase anónima vale poco; la misma frase firmada por Ford vale una diapositiva.
Steve Jobs también se la creyó
La cita dio el salto definitivo con Steve Jobs. En la biografía que publicó Walter Isaacson en 2011, Jobs dice: «Creo que Henry Ford dijo una vez: «Si hubiera preguntado a los clientes qué querían, me habrían dicho: ¡un caballo más rápido!». La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo enseñas». Fíjate en el «creo que». Ni Jobs estaba seguro. Pero el libro fue un superventas y el «creo que» se perdió por el camino.
Lo que Ford sí escribió, con página y año
Y ahora lo que la gente que comparte la frase no quiere saber. Ford sí dejó escrita su opinión sobre lo que querían los clientes. Está en su autobiografía, My Life and Work, de 1922, capítulo cuarto: «Cualquier cliente puede tener un coche pintado del color que quiera, siempre que sea negro».
Ese Ford es real. Y su historia no termina bien para la moraleja. El Model T se fabricó desde el 1 de octubre de 1908 hasta el 26 de mayo de 1927, más de quince millones de unidades. Como recoge la historia del modelo, la filosofía de Ford era acertar con el diseño y luego no tocarlo. Cuando otros fabricantes empezaron a ofrecer más comodidad y mejor aspecto a precios parecidos, el Model T fue perdiendo cuota hasta quedar casi sin margen, y Ford tuvo que parar la producción y empezar de cero con el Model A.
El hombre al que se cita para justificar que no hay que escuchar a los clientes acabó perdiendo terreno precisamente por no escucharlos cuando pedían algo que sí sabían pedir: un coche más cómodo y con mejor aspecto.
Por qué esto importa más allá de la pedantería
Porque la frase se usa como argumento. Cuando alguien en una reunión suelta lo de los caballos más rápidos, está diciendo que preguntar al cliente no sirve, y lo está diciendo con la autoridad de un señor que no lo dijo. Si la idea es buena, se sostiene sola, con datos. Si necesita a Ford para sostenerse, conviene mirarla dos veces.
La idea de fondo del vídeo de Daitch tiene recorrido: preguntar a la gente qué producto quiere suele dar respuestas contradictorias, y Los Simpson lo clavaron con Poochie. Para defenderla no hace falta inventarse a nadie.
Veredicto: Henry Ford no dijo lo del caballo más rápido. Lo que sí dijo fue lo del coche negro, y le salió caro.