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¿Es verdad que Hemingway usaba Moleskine? La marca nació 36 años después de su muerte

«El cuaderno de notas Moleskine es el heredero y sucesor del legendario cuaderno usado por artistas y pensadores durante los últimos dos siglos: entre ellos, Vincent Van Gogh, Pablo Picasso, Ernest Hemingway y Bruce Chatwin». Moleskine, en su propia web.

¿Es verdad que Hemingway usaba Moleskine? Si te lo preguntas porque lo has visto en una faja de cartón, en un escaparate de aeropuerto o en un vídeo corto como este del 1 de octubre, la respuesta corta es que no. No pudo. Hemingway murió en 1961. La marca Moleskine se registró en Milán en 1997.

Treinta y seis años de diferencia. Eso no lo arregla ningún departamento de marketing.

Qué dice exactamente la marca, palabra por palabra

Lee otra vez la cita de arriba, despacio. La frase está construida con mucho oficio. Moleskine no dice que Hemingway escribiera en sus libretas. Dice que su libreta es «heredera y sucesora» de un cuaderno legendario que, según ella, usaron Hemingway, Picasso y Van Gogh.

Heredera. Sucesora. Dos palabras que hacen todo el trabajo sucio. Ninguna es mentira en sentido estricto y las dos están ahí para que tu cabeza haga el resto: ver a Hemingway en un café de París con esta libreta negra con goma elástica, la que cuesta en la tienda oficial entre 18 y 32 euros según el tamaño.

Y la cabeza lo hace. Por eso media internet repite «la libreta de Hemingway» como si fuera un dato.

Es verdad que Hemingway usaba Moleskine: lo que se puede demostrar y lo que no

Vamos por partes, porque aquí hay una verdad a medias muy bien envuelta.

Lo que sí es cierto

En París existían desde el siglo XIX cuadernos pequeños de tapa negra forrados con una tela encerada que imitaba la piel. Los franceses llamaban a ese material moleskine, adaptado del inglés moleskin, literalmente «piel de topo», como recoge el Wiktionary francés. El nombre era el de la tela, no el de una empresa.

La Wikipedia en inglés resume que esos cuadernos, hechos por pequeños encuadernadores, eran «según se dice» los favoritos de Van Gogh, Picasso o Hemingway. Fíjate en el «según se dice». Ni la enciclopedia se moja.

Lo que nadie ha demostrado

Que fueran esos cuadernos concretos y no cualquier otro bloc de papelería. Artistas y escritores han llenado libretas desde que hay papel barato. Que Hemingway tomara notas en algún cuaderno negro de bolsillo es perfectamente posible. Que fuera el antepasado directo del producto que vende hoy una empresa italiana es otra cosa, y la propia Wikipedia en español lo deja escrito: no queda claro que se trate de los mismos.

Lo que es directamente imposible

Que Hemingway, Picasso (muerto en 1973) o Van Gogh (muerto en 1890) usaran una libreta de la marca Moleskine. La marca la creó Modo & Modo, una pequeña editorial de Milán, en 1997. Lo dice la propia compañía en la misma página donde saca a pasear a los tres.

De dónde sale el mito: un escritor que sí existió

De los cuatro nombres de la lista, solo hay uno con papeles: Bruce Chatwin. En The Songlines (1987), publicado en castellano como Los trazos de la canción, cuenta que compraba esos cuadernos a montones en París y lamenta que desaparecieran cuando cerró el último taller que los hacía, en Tours, en 1986. Es él quien les pone nombre y prestigio literario.

Aquí, por cierto, el vídeo corto se equivoca de año. Dice que Chatwin lo contó en 1986. El libro es de 1987; lo de 1986 es el cierre del taller.

Diez años después, en Milán, alguien leyó ese pasaje y vio un negocio. Hasta ahí, todo legítimo: rescatar un objeto que un escritor echaba de menos es una buena idea comercial. El problema empieza cuando a Chatwin, que sí escribió sobre ellos, se le añaden tres nombres más gordos que no dejaron ese rastro.

La técnica tiene nombre

Se llama transferencia de prestigio por asociación. Pones tu producto en la misma frase que tres genios y dejas que el lector conecte los puntos. No afirmas nada falso; afirmas algo ambiguo y cuentas con que nadie lea la letra pequeña.

Funciona porque nadie va a la biblioteca a comprobar qué libreta llevaba Hemingway en el bolsillo en 1925. Y funciona todavía mejor cuando cada vídeo, cada post y cada dependiente repiten la versión resumida: «la libreta de Hemingway». La marca no necesita decirlo. Ya lo decimos nosotros por ella.

Si quieres hacer la prueba, busca en la web oficial una sola frase que diga «Hemingway escribió en un Moleskine». No la vas a encontrar. Busca después «la libreta de Hemingway» en cualquier red social. Vas a encontrar cientos.

Veredicto: Hemingway no usó nunca una Moleskine, porque murió 36 años antes de que existiera la marca; lo que hay es una tela francesa, un cuaderno de papelería sin dueño y una frase publicitaria redactada para que tú pongas el resto.

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