Por qué todos los vídeos de YouTube parecen iguales tiene una respuesta con nombre, y esta vez la da alguien de dentro del oficio. Abre la portada: «7 errores que están matando tu canal», «El error número 1 del que nadie habla», «Si quieres esto en 2026, haz esto». Cambian los temas y la plantilla se queda. Ya sabes cómo empieza el vídeo, dónde va a estar el giro y qué vas a sentir al terminar, y todavía no le has dado al play.
Aprilynne Alter, que se dedica a la estrategia de YouTube y vive de enseñarla, publicó el 25 de julio de 2026 «Why No One Makes «Original» Videos Anymore». Su tesis es que la culpa la tiene la «teoría del outlier», y que es a la vez una de las mejores y una de las peores cosas que le han pasado a la plataforma.
La fábrica: despiezar el vídeo que funcionó
Un outlier es un vídeo que rinde muy por encima de la media de su canal: un canal que hace 10.000 visualizaciones por vídeo saca uno de 100.000. El método consiste en despiezarlo (tema, estructura del título, formato de la miniatura, ángulo) y meter una o varias de esas piezas en tu vídeo. No se copia el vídeo. Se copia el molde.
Alter lo cuenta sin hipocresía. Funciona, lo ha visto funcionar, y si alguien está intentando dejar su trabajo de oficina gracias a YouTube, es normal que lo use. El problema le saltó cuando lo aplicó a su propio canal para sacar ideas para el resto del año: todas eran vídeos que no existían y, a la vez, vídeos que tenía la sensación de haber visto ya.
Ella misma lo extiende a otros sectores: por eso, dice, los carteles se parecen, las páginas de las empresas de software se parecen y tantas canciones repiten las mismas progresiones de acordes. Cuando algo funciona, se repite.
Por qué todos los vídeos de YouTube parecen iguales ahora más que antes
El acelerador, según Alter, es la inteligencia artificial. Cada vez más creadores planifican y escriben guiones con ella, los modelos tiran de los mismos ángulos y la convergencia se nota todavía más. Es una observación suya, no una medición, pero cualquiera que haya pedido a un chatbot «diez ideas de vídeo para mi canal» ha visto salir la misma lista que ve todo el mundo.
La plataforma, por su parte, ha tomado nota de lo más burdo. El 15 de julio de 2025, YouTube cambió el nombre de su norma de monetización sobre «contenido repetitivo» por el de «contenido no auténtico», y aclaró que incluye el contenido repetitivo o producido en masa. Pide que lo que se monetiza esté hecho para entretener o educar, no solo para conseguir visualizaciones. Que nadie se haga ilusiones: esa norma va contra la producción en serie descarada, no contra el canal que rellena moldes con buen oficio. Un vídeo de molde bien hecho sigue cobrando.
Lo que el método no da, según quien lo enseña
Alter enumera tres riesgos. Son su opinión, bien argumentada:
- No construyes criterio propio. Otro asumió el riesgo, otro descubrió qué funcionaba, y tú copias los deberes. Lo compara con usar IA para escribir un ensayo sin aprender a argumentar.
- No te diferencias. Hay canales en los que cada título suena vagamente conocido. Tienen visitas y nadie vuelve por ellos.
- Te quedas en un máximo local. El término viene del aprendizaje automático: un algoritmo que sube la cuesta hasta un pico desde el que cualquier paso empeora, y que cree haber llegado arriba aunque haya picos más altos al otro lado del valle.
El tercero es el que más escuece, porque golpea en lo único que el método promete, que son las visitas. Su argumento: el primero que ejecuta un concepto nuevo se lleva la mayor parte de la atención, y las versiones posteriores se reparten las sobras porque ya no son novedad. Es una intuición, no un estudio, pero quien haya visto la décima versión de un formato viral sabe de qué habla.
Lo incómodo del vídeo
Lo más honesto del vídeo es también lo más incómodo: Alter no propone abandonar el método. Seguirá enseñándolo, dice estar preparando un vídeo sobre cómo afectan las mayúsculas de los títulos a los clics y reconoce que la mayoría está dispuesta a sacrificar algo de libertad creativa a cambio de vivir de esto. Su salida es usar los outliers para el envoltorio y no para pensar, y reservar un hueco para experimentos.
Así que la próxima vez que la portada te parezca un bucle, ya sabes de dónde sale: de un sector entero que optimiza la misma métrica con las mismas herramientas y que, por una vez, lo cuenta en voz alta.