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De una nota de prensa a «la vacuna contra el cáncer»: cómo se infla una noticia buena

Un móvil sobre una mesa junto a una nota de prensa impresa

Ayer por la mañana, Merck y Moderna publicaron una nota conjunta: su ensayo en fase 3 con una terapia de ARNm personalizada contra el melanoma había cumplido sus objetivos. Es una buena noticia y es sólida.

Ocho horas después, lo que circulaba por los móviles era otra cosa: la vacuna contra el cáncer ha superado la fase 3, con un cohete al lado y el porcentaje que subió la acción como primer dato del mensaje.

Vamos a poner las dos versiones una al lado de la otra, porque el recorrido de una a otra explica bastante bien cómo funciona esto.

Uno: la palabra «vacuna»

El tratamiento se administra a personas a las que ya se ha extirpado un tumor, para que no vuelva. Se llama tratamiento adyuvante. Se fabrica a partir del tejido del tumor de cada paciente, así que no puede existir antes de que exista el tumor.

Llamar a eso vacuna, con el sentido que esa palabra tiene para cualquiera —algo que te pones estando sano para no enfermar—, no es un matiz que se pierda por el camino: es una descripción distinta del producto. La propia nota de prensa lo llama terapia individualizada de neoantígenos, no vacuna.

El problema práctico es previsible. Alguien con un familiar enfermo lee vacuna contra el cáncer, va a su médico y se encuentra con que no existe nada de lo que ha entendido.

Dos: el dato que es de otro ensayo

Este es el que más me interesa, porque no es una exageración: es un dato correcto puesto en el sitio equivocado.

En los mensajes que circulan aparece una cifra concreta, una reducción del 49 % del riesgo de recaída. Esa cifra existe y está publicada. Pero es de la fase 2b anterior, un ensayo mucho más pequeño de hace tres años.

La nota de la fase 3 dice que se cumplieron los objetivos y que la mejora es significativa, y no da todavía la magnitud: los números se presentarán en un congreso médico. Así que quien está compartiendo el 49 % como resultado de la fase 3 está compartiendo un dato viejo con fecha nueva.

Nadie ha mentido en ningún punto de la cadena. Simplemente, cuando falta la cifra que la gente espera, alguien la rellena con la que encuentra.

Tres: lo que falta y no se echa en falta

El ensayo midió cuánto tarda en volver la enfermedad. No midió cuánto vive la gente. Esa parte sigue en marcha y la propia nota lo dice con todas las letras.

Retrasar una recaída es un resultado valioso y en oncología se usa como objetivo aceptado. Pero no es lo mismo que vivir más, y la historia de los últimos veinte años está llena de tratamientos que mejoraron un indicador intermedio y luego no movieron la supervivencia.

De los mensajes que circulan, ninguno menciona esto. No porque lo oculten: porque «faltan los datos de supervivencia» no cabe en un mensaje con emojis.

Cuatro: el porcentaje de la acción como titular

Casi todos los mensajes abren con cuánto subió Moderna en bolsa. El dato es cierto: la acción se disparó un 91 % en el premercado del miércoles, hasta los 120 dólares, según la prensa especializada del sector.

Fíjese en lo que hace ese orden. Poner la bolsa primero y el ensayo después convierte un resultado clínico en una oportunidad de inversión, y el lector acaba evaluando la noticia por lo que subió la acción y no por lo que se demostró.

Además, el porcentaje va cambiando según quién lo comparte y a qué hora del día lo miró. He visto el mismo mensaje con tres cifras distintas. Ninguna es falsa; simplemente miden momentos distintos de una sesión muy movida, y ninguna dice nada sobre si el tratamiento funciona.

Cómo leer la próxima

Cuatro preguntas, y con la nota de prensa delante se responden en dos minutos.

Quién lo publica. Una nota conjunta de dos compañías cotizadas no es un artículo revisado por otros científicos. No la invalida, pero explica el tono.

Qué se midió exactamente. Recaída, metástasis, supervivencia y calidad de vida son cosas distintas y no se pueden intercambiar en un titular.

Si los números están. «Cumplió los objetivos» sin cifras significa que las cifras llegan más tarde. Cualquier número que aparezca antes viene de otro sitio.

Y en qué punto está. Resultados positivos, presentación en un congreso, solicitud a los reguladores, aprobación, precio y financiación. Son cinco pasos, y ayer se completó el primero.

Dicho todo esto: la noticia es buena de verdad. Es la primera vez que una terapia de ARNm contra el cáncer aguanta una fase 3, y eso lleva más de una década intentándose. Merecía contarse bien.

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