La diferencia entre la colonización española e inglesa en América cabe, según un short que corre por YouTube, en una frase: «España construyó el Nuevo Mundo; Inglaterra reconstruyó el Viejo». Lo publicó el 13 de septiembre el Institute for Hispano Studies (aquí lo tienes) y ya lo has visto compartido con banderitas y emojis de llamas.
Lo he mirado con lupa. Tiene datos buenos. También tiene un truco de montaje muy viejo: comparar la ley de uno con la práctica del otro.
Lo que el vídeo acierta
Primero, lo que aguanta. El ejército que tomó Tenochtitlan en 1521 era abrumadoramente indígena. Cortés desembarcó en 1519 con unos 508 soldados y para el asedio final reunía menos de mil españoles, frente a decenas de miles de aliados tlaxcaltecas, texcocanos, totonacas y otros. Las cifras de aliados bailan entre 50.000 y 200.000 según la fuente (resumen de las estimaciones), pero la proporción no la discute nadie. El historiador Matthew Restall lo llamó «el mito del conquistador blanco».
Segundo: la Corona sí legisló sobre los indígenas como súbditos. Las Leyes Nuevas de 1542 prohibían esclavizar indios «por causa de guerra ni otra alguna» y querían que fueran tratados como vasallos de la Corona de Castilla. Francisco de Vitoria defendió en Salamanca en 1539 que los indios eran verdaderos dueños de sus tierras y gobiernos antes de que llegara nadie. Y Castilla montó en Valladolid, entre 1550 y 1551, un debate formal sobre la legitimidad de su propia conquista. Cuesta encontrar algo parecido en otro imperio de la época.
Tercero: el mestizaje fue real y masivo en la América española, y escaso en las colonias inglesas. Virginia aprobó en 1691 una ley que desterraba a perpetuidad a cualquier blanco libre que se casara con un indio, negro o mulato. Es, de paso, el primer uso documentado de la palabra «white» en la ley colonial inglesa.
Lo que el vídeo se calla
Ahora la otra columna, la que no sale en el short.
Que la ley se cumpliera es otro asunto. Las Leyes Nuevas provocaron en Perú la rebelión de Gonzalo Pizarro, que acabó con la muerte del virrey Blasco Núñez Vela, y en 1545 Carlos V derogó el capítulo que impedía heredar encomiendas. En Chile, Felipe III legalizó en 1608 la esclavitud de los mapuches capturados en guerra, que no se abolió hasta 1683. El historiador Andrés Reséndez calcula en The Other Slavery (2016, premio Bancroft) que entre 2,5 y 5 millones de indígenas fueron esclavizados en América entre Colón y 1900, por españoles, mexicanos, estadounidenses y otros indígenas, casi siempre con la ley en contra.
Trabajo forzoso legal. Desde 1573 la mita de Potosí, organizada por el virrey Francisco de Toledo, obligaba a unos 13.000 hombres al año a bajar a las minas de plata. Eso cuadra mal con el relato de incorporación sin más.
El hundimiento demográfico. La población del centro de México se desplomó en el siglo XVI. Cook y Borah daban 25 millones en 1519 y algo más de uno en 1605; sus críticos consideran exagerada la cifra de partida, pero nadie niega un desplome del orden del 80 o 90 %, causado sobre todo por epidemias y agravado por la guerra y el trabajo forzoso.
Mestizaje no es igualdad. Nueva España se organizó en un sistema de castas con jerarquía de «limpieza de sangre». Y en 1810, según los cálculos de Navarro y Noriega, alrededor del 60 % de la población seguía siendo indígena y en torno al 22 % eran castas. La fusión fue amplia, pero estuvo lejos de ser total.
La diferencia entre la colonización española e inglesa en América que sí resiste
Dicho todo esto, el contraste de fondo no es un invento. El historiador John H. Elliott, que comparó ambos imperios en Empires of the Atlantic World (2006), describe colonias inglesas pobladas por familias que reproducían la sociedad de origen y empujaban a los nativos al otro lado de la frontera, frente a un modelo español que necesitaba a la población indígena como tributaria, cristiana y súbdita. La Indian Removal Act de 1830 lo convirtió en política de Estado: unas 60.000 personas de cinco naciones deportadas al oeste del Misisipi, y en torno a 4.000 cherokees muertos en el Sendero de Lágrimas. En 1900 el censo estadounidense contó 237.196 indígenas.
Ojo con el anacronismo, que el vídeo también hace trampa por ahí: la Indian Removal Act la aprobaron los Estados Unidos independientes, no Inglaterra. Meterlo en el mismo saco que el siglo XVI español es comparar dos épocas distintas.
Veredicto
El short no miente en los datos que elige. Elige los que le convienen: pone las Leyes de Indias frente a la práctica inglesa y deja fuera la mita, la esclavitud de frontera y el sistema de castas. La leyenda negra lleva siglos haciendo exactamente lo mismo al revés, y aquí se ha criticado con la misma vara.
Ningún modelo fue inocente, y quien te venda uno de los dos como limpio te está enseñando la mitad del expediente.