Publicado en

¿Es verdad que España prohibió las lenguas indígenas en México? Los dos relatos que te venden

¿Es verdad que España prohibió las lenguas indígenas en México? Depende de qué vídeo te haya caído esta semana en el móvil, y ese es el problema.

El 17 de septiembre, el Institute for Hispano Studies subió un short titulado «What Happened to Mexico’s Indigenous Languages After Independence?». Su tesis: con España, los misioneros documentaron y enseñaron en náhuatl, mixteco, zapoteco, maya y otomí, hicieron gramáticas y diccionarios y usaron el náhuatl como lengua franca; fue la república independiente la que, buscando unidad nacional, escolarizó en español y hundió las lenguas originarias. Remata con una pregunta: si una nación puede celebrar su pasado indígena mientras presiona a su gente para que abandone sus lenguas.

Al otro lado del ring circula, con la misma soltura, el relato contrario: España llegó, arrasó y prohibió las lenguas desde el primer día.

Los dos relatos tienen documentos de su parte. Y los dos se callan los que no les convienen.

Lo que el short se salta

El vídeo pasa por encima de una fecha incómoda: el 10 de mayo de 1770. Ese día Carlos III firmó en Aranjuez, a petición del arzobispo de México Francisco Antonio de Lorenzana, una real cédula con un título que no necesita traducción: «para que en los reinos de las Indias se destierren los diferentes idiomas de que se usa, y solo se hable el castellano». Lo tienes documentado en el estudio de Ignacio Ahumada en la revista Káñina, que además repasa las cédulas de 1550 y 1596 que ya empujaban el castellano.

Contar las gramáticas de los frailes y omitir la cédula de 1770 es cherry-picking de manual: eliges los documentos que encajan con la conclusión y te ahorras el resto.

También se salta las epidemias. La viruela de 1520 y los brotes de cocoliztli de 1545 y 1576 diezmaron a la población indígena; Cook y Borah calcularon que en el centro de México se pasó de unos 25 millones a cerca de un millón a comienzos del siglo XVII, cifras que otros demógrafos rebajan (Dumbarton Oaks). Nada de eso aparece en el vídeo.

¿Es verdad que España prohibió las lenguas indígenas en México? Lo que se calla el relato contrario

Quien te dice que España las prohibió desde el principio tiene que explicar por qué fray Andrés de Olmos escribió en 1547 la primera gramática sistemática del náhuatl (UNAM), por qué fray Alonso de Molina publicó en 1555 el primer diccionario impreso en el Nuevo Mundo, castellano-náhuatl, y por qué el III Concilio Mexicano mandó en 1585 enseñar la doctrina en la lengua de cada lugar y no en castellano. Una real cédula de Felipe II de 1570 se cita a menudo como la que hizo del náhuatl la lengua general de los indios de Nueva España.

Y tiene que explicar la cifra que más duele a su relato: al consumarse la independencia, en 1821, la mayoría de la población seguía hablando lenguas indígenas. Una estimación de 1820 muy citada la sitúa en torno al 60 %. Tres siglos de supuesta prohibición total no dejan un país así.

La cédula de 1770 existió, pero se quedó corta en la práctica. Dorothy Tanck de Estrada documentó escuelas en más de mil pueblos de indios a finales de la colonia en su libro sobre la educación en los pueblos de indios, pero el castellano siguió siendo minoritario hasta bien entrado el siglo XIX.

Lo que sí pasó después de 1821

Aquí el short tiene razón y conviene decirlo sin rodeos. En 1889 García Cubas calculaba un 38 % de hablantes de lenguas indígenas. En 1930, según el INEGI, eran el 16 %. En 2020, el 6,1 % (INEGI). El gran desplome ocurre con la república, y sobre todo con la escuela del siglo XX: la ley de instrucción rudimentaria de 1911 se proponía enseñar a los indígenas «a hablar, a leer y a escribir el castellano», y la SEP de Vasconcelos, desde 1921, llevó esa idea a todo el campo.

El Estado mexicano no necesitó prohibir nada por escrito. Le bastó con una escuela que enseñaba solo en castellano y que, por primera vez, llegaba a los pueblos. Hasta 2003 no hubo una ley que declarara lenguas nacionales a las indígenas, con la misma validez que el español.

Veredicto: la Corona española sí ordenó en 1770 desterrar las lenguas indígenas y no lo consiguió; la república mexicana no las prohibió y las arrinconó con la escuela. Si alguien te cuenta solo una de las dos mitades, te está colando la mitad que le conviene.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *