Abres el móvil, bajas el dedo y aparece una tarjeta con foto grande y un titular que empuja. Ese carrusel es Google Discover, y de ahí sale buena parte de las visitas de los grandes medios, muchas veces más que de su propia portada. No lo edita ningún jefe: reparte por interés estimado. Premia emoción, listas, sucesos y muertes conocidas. La redacción se ordena hacia eso.
Nadie en esa redacción ha visto el criterio. Lo deducen mirando qué entró ayer.
¿Qué es exactamente ese carrusel y dónde aparece?
Es el feed de recomendaciones de Google: se llama Discover desde 2018, cuando Google rebautizó el antiguo Google Feed heredero de Google Now. Sale en la app de Google, en la pestaña nueva de Chrome en Android y en la app de Google del iPhone. Tú no pides nada. Él decide qué te enseña a partir de lo que ha ido viendo que te interesa.
La diferencia con el buscador es sencilla: en el buscador preguntas tú. Aquí no hay pregunta. Hay una lista de cosas que alguien ha calculado que vas a tocar. Y una redacción entera intentando adivinar cómo se entra en esa lista.
¿Cómo se nota en lo que escribe tu periódico?
Se nota en la escaleta. Los géneros que funcionan en un carrusel de tarjetas con foto enorme son los que se entienden sin abrir: la muerte de alguien conocido, el suceso con detalle escabroso, la lista numerada, el «lo que nadie sabía de», la subida de la luz, el sorteo. Los que no funcionan son los que exigen un párrafo de contexto antes de que te importe: una ordenanza municipal, un pleito largo, una comparecencia parlamentaria.
Nadie firma esa orden. No hace falta. Si el mes que un medio publica doce listas cierra en verde y el mes que publica tres reportajes largos cierra en rojo, la conclusión se saca sola en la reunión de la mañana.
Ahí tienes el motivo de que el mismo periódico que te cobra por periodismo te ponga en portada digital cinco piezas sobre la misma celebridad muerta. No es desidia. Es donde está el grifo.
¿Qué dice Google por escrito sobre todo esto?
Menos de lo que te imaginas, y con una sinceridad que conviene leer. Está en su documentación pública sobre Discover.
| Pregunta | Lo que dice la documentación |
|---|---|
| ¿Cómo entra un medio? | Basta estar indexado y cumplir las políticas de contenido de Discover. No hay formulario, ni marcado, ni alta. |
| ¿Se puede garantizar que una pieza salga? | No. Lo admite expresamente: no existe forma de asegurar la aparición. |
| ¿Qué pide para la imagen? | Fotos de 1.200 píxeles de ancho o más y la etiqueta max-image-preview:large. Sin eso, la tarjeta pierde tamaño. |
| ¿Y el titular? | Prohíbe exagerar o esconder información en la vista previa para arañar clics. Lo prohíbe. Luego abre el carrusel y mira. |
| ¿Dónde lo ve el medio? | En un informe propio de Discover en Search Console, separado del de búsqueda, que solo aparece si el sitio acumula datos suficientes. Dieciséis meses de histórico. |
| ¿Avisan antes de retirar un contenido? | No se compromete a avisar ni a explicar caso por caso. |
| ¿Hay apelación si se hunde? | No existe ningún procedimiento para reclamar una caída de Discover. |
¿De verdad se cae de golpe, o eso es llorar de los editores?
Se cae de golpe. Los propios responsables de audiencias llevan años contándolo y la prensa especializada del sector —Press Gazette y Nieman Lab, sin ir más lejos— lo ha recogido en varias oleadas: sitios que pierden la mitad o más de sus visitas de un día para otro, sin cambio técnico, sin aviso, sin explicación posterior. Algunos recuperan a las semanas. Otros no recuperan.
Google no lo niega. Su propia documentación advierte de que las visitas desde Discover pueden variar mucho y que conviene no depender de ellas. Es un aviso legal encantador cuando eres el único proveedor de la mitad del consumo informativo móvil de un país.
Traducción de la letra pequeña: un medio de 80 personas puede entrar en pérdidas por un cambio de reparto que nadie le va a detallar y que no puede recurrir en ningún sitio.
¿Cómo detectas que una pieza está escrita para el carrusel?
Hay señales que se ven sin ser del oficio:
- La foto es enorme y no ilustra nada concreto de la noticia.
- El titular esconde justo el dato que lo haría comprensible: quién, cuánto, cuándo.
- Dentro no hay más que lo que ya decía el titular, repartido en doce párrafos de una línea.
- Cinco medios publican la misma pieza el mismo día y ninguno cita de dónde sale.
- La fecha se actualiza cada mañana aunque el contenido sea idéntico.
- El tema no aparece en el periódico impreso del día siguiente. Ahí no hay carrusel.
¿Y qué puedes hacer tú?
Concretando, tres cosas que sí están en tu mano. Una: no entrar por el carrusel. Escribe el nombre del medio y mira su portada, que la ordenan personas con nombre y apellidos y responden de ella. Dos: en Android puedes desactivar el feed de Discover en la pestaña nueva de Chrome desde sus ajustes, y en la app de Google puedes marcar como no interesantes las fuentes que te bombardean. Tres: si un medio te importa, paga por él. El suscriptor no se cae un 60% en martes.
El carrusel no miente. Ni siquiera opina. Simplemente reparte, y los que dependen del reparto acaban escribiendo para agradar al que reparte.
Tu periódico no ha dejado de tener criterio: ha dejado de poder pagarlo con lo que entra por la portada.